sábado, 20 de octubre de 2007

Democracia, voto y consenso

(Texto original del 8 de octubre de 1996)
.
Esta muy en voga la democratización de todo lo que nos rodea, Estado, partidos políticos, oficinas, instituciones... y tal parece que la idea de democracia es simplemente el voto. Definir democracia es, sin duda alguna, un trabajo para una tesis, así que solo tomaremos la definición simple de un diccionario, sin meternos en algo más complejo: “Sistema político en que el pueblo ejerce la soberanía. Doctrina favorable a la intervención del pueblo en el gobierno”.[1] Esto nos da como resultado que el voto es un camino o una herramienta de la democracia y no, como comúnmente se cree, que el voto por si solo es la democracia. En otras palabras, la democracia es elegir a los gobernantes, pero solo en parte, ya que también lo es el poder llegar a ser elegido, o simplemente el llegar a participar en el gobierno, representando al pueblo.

¿Por qué razón decimos que en México no hay democracia? Porque por tradición el voto es allanado para imponer a algún personaje o personajes, no importando la opinión del pueblo. ¿Y desde cuando actuamos así? Desde siempre y por una tradición aun más antigua que la elección por sufragio: la de elegir a los gobernantes por consenso. La elección por sufragio se resume en que el que tenga más votos en su favor adquiere el cargo por el cual es electo, lo elige la mayoría, aunque la diferencia sea por un solo voto. La elección por consenso es cuando alguien adquiere un cargo en forma unánime, sin ningún voto en contra y por acuerdo de todos los electores. El sufragio universal como lo conocemos ahora, donde las mujeres también votan, tiene menos de dos tercios de siglo y se rige por infinidad de instrumentos para no ser violado. En cambio la elección por consenso tiene más de cinco siglos en esta tierra y no se regula por ningún decreto, ley o norma, simplemente por consentimiento, y no necesita ser protegido ya que no se viola.

En tiempos prehispánicos la comunidad se integraba en un núcleo familiar, a manera de clan escocés o de gens latina: el calpulli. El calpulli era dirigido por los miembros más prominentes de este núcleo social, por lo general personas de edad avanzada, que nombraban, por consenso, a los funcionarios que necesitaba el calpulli, al teachcauh, jefe civil y religioso, al tecuhtli, jefe militar, entre otros. La unión de varios calpulmej (plural de calpulli) daba al Estado, representado en el tlatocan, compuesto por los teachcauh y los tecuhtli de cada calpulli. El tlatocan a su vez elegía por consenso al tlatoani, gobernante del Estado, y al tlacatecuhtli, jefe militar del Estado. A la llegada de los españoles el tlacatecuhtli de tenochtitlan hacia también las funciones de tlatoani, gobernante y jefe militar en la misma persona, pero la estructura de elección era la misma. Tiempo después, a pesar de la imposición del gobierno español en el Estado, a nivel familiar se conservó, y se conserva, esta forma de elección en comunidades indígenas[2].

En las elecciones del Tlatocan se reunían: los teachcauh (como hoy se reúnen los gobernadores, procuradores y magistrados), los tecuhtli (o secretarios de la Defensa y Marina), los tequitlatos (o secretarios del trabajo), los tequinechicoani (o secretarios de hacienda), los cuacuilli, (o arzobispos y obispos), los topiles (o policías), entre otros. Estudiaban la situación que regía en el Estado y valorando las cualidades que debía tener el gobernante, además de procurar que éste fuera afín a cada uno de ellos o de sus políticas, se elegía al nuevo tlacatecuhtli (o presidente). Cuando era anunciado al pueblo en general (lo que hoy se conoce como destape) se tenía que aceptar, porque era la mejor decisión de sus representantes más sabios[3]. Cosa que a la fecha en mucho no ha cambiado.

El problema del consenso es que tiene que ser en un grupo reducido (se imaginan unificar los criterios de 80,000,000 de mexicanos) y el grupo reducido solo ve sus intereses despreocupándose de los intereses de los demás. El problema del sufragio es que por añeja costumbre es depuesto por el consenso y el voto no lo tenemos muy arraigado en nuestra cultura, es un invento venido de no se donde, impuesto por decreto, que si se sigue violando jamás podrá ser la forma más viable de la democracia en México.

[1] Enciclopedia Vniversal Ilvstrada: Evropeo Americana, t. XVIII, Madrid, Espasa Calpe, S.A., s/f, p.p. 31.
[2] Gortari, Eli de, “Organización Social”, en La ciencia en la historia de México, México, Grijalvo, 1990, p.p. 49 - 60.
[3] León Portilla, Miguel, Conferencia Magisterial en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, 18 y 19 de septiembre de 1996.

¿Integración Latinoamaricana?

(Texto original del 16 de agosto de 1996)
.
Iberoamérica, Hispanoamérica, Indoamérica, Amerindia, Eurindia,... Latinoamérica, palabras que denota algo más que una parte de la masa continental de América, palabras que denotan una idiosincrasia, una historia, una vida en común. A las que no se escapan las ideas de unidad, de integración, de solidaridad, de un destino en común, pero desafortunadamente encierra en su seno la desunión, la competencia, la búsqueda de una superioridad en alguna de sus partes.

Las diferencias entre las naciones hispanas, creadas en su mayoría, por sus raíces precolombinas y sus experiencias como Estados independientes, parecen que se empeñan en no llegar al sueño de Bolivar, no importando la similitud que engloban las raíces y las experiencias. La mayoría con culturas que mantuvieron la hegemonía de la región, no importando cómo (Aztecas, Incas y Mayas), por otro lado, guerras intestinas, ya sean, para sustentar una nueva dictadura, tirar alguna otra o para reclamar los ideales, que en su mayoría, no difieren en su esencia; además de las guerras contra las naciones, que ven en la violencia, el camino para lograr sus propios intereses, sin olvidar el imperialismo económico de los estadounidenses.

Entonces, si tenemos ideales en común, luchas en común, una vida en común, ¿Por qué no se cristaliza la integración ? ¿Acaso son más fuertes las diferencias que las semejanzas? Parece ser que si. Nos empeñamos en acentuarlas y en engrandecer nuestras disputas.

Claro. Ante todo soy mexicano, pero antes de pertenecer a una globalización soy latinoamericano. No por valorizar mi nacionalidad estoy en la posición de negar mi patria grande. Tampoco puedo gritar que el mundo no me interesa, porque ante todo soy latinoamericano, eso sería una incongruencia o hasta un extremismo. También tenemos que luchar en el contexto europeo y estadounidense, ya que nuestra misma latinoamericanidad nos hace ineludiblemente occidentales, no un ente aparte. Como occidentales, somos la nación más numerosa y diversa; por ello no querramos incorporarnos a un occidentalismo dejando de ser una parte de ese occidentalismo mismo.

Veo, al igual que muchos otros, que como hispanos tenemos que integrarnos reconciliándonos con nuestro propio pasado, tomando en cuenta que éste no empezó al hacernos independientes, ni mucho menos en los vestigios que heredamos de nuestros ancestros prehispánicos. Tenemos que reconciliarnos, sobre todo, con nuestro pasado en común, con tres siglos que nos dieron nuestra identidad con sus múltiples variantes, con el colonialismo ibérico.

Más allá de lamentar el hecho de haber sido parte de un imperio, el Español o el Portugués, en su caso, tenemos que aceptarlo, entenderlo y sobrellevarlo. Solo así, después de dejar de luchar contra lo que somos, podremos hablar de una integración latinoamericana.

El librarnos de aranceles económicos con tratados de Libre Comercio, produce una integración, sin duda alguna, y puede llegar a ser la única entre muchas culturas y naciones que no tienen otro lazo que el comerical. Tampoco podemos imponer un sistema socializante en las manos de algún caudillo iluminado, porque no somos un grupo pequeño de lideres revolucionarios. En nuestro caso, el dejarnos solo a las cuestiones comerciales o a gobiernos autoritarios, es renunciar a una buena parte de lo que realmente somos: hermanos.

El año 2000 no es del siglo XXI

(Texto original del 12 de julio de 1996)

Desde años atrás escuchamos insistentemente la presencia ineludible del tan prometedor siglo veintiuno, aunque también escuchamos que no llegará el mundo al año 2000. El que lleguemos o no al nuevo milenio no quita la influencia que tenemos por la cercanía de este evento. Ejemplo de ello es que hoy en día tenemos lugares que ya ostentan el nombre del siglo por venir (como el Centro Médico Nacional Siglo XXI, la Editorial Siglo XXI, étcétera), también le atribuimos apodos (el siglo de la realidad virtual) e, incluso, de lugares donde el hombre pondrá el pie algún día (Marte).

Consciente o inconscientemente esperamos con ansia la llegada del último día de 1999 para echar la casa por la ventana y poder decirnos a nosotros mismos “somos los hombres del tercer milenio”, no importando que falten más de tres años para este mágico día.

No quiero alejar esa fecha, pero la verdad es que faltan más de cuatro años. El día que sigue al 31 de diciembre de 1999 sigue siendo del presente siglo veinte y, por supuesto, de este el segundo milenio de la era cristiana. Es hasta el primer segundo del día 1º de enero del año 2001 cuando comenzarán el siglo y el milenio tan esperados. ¿Y el año 2000? Este se cree que será el primer año del s. XXI, más no lo es. El año 2000 es el año en que se cumple en su totalidad el s. XX, que empezó en el año 1901, y por lo cual a este pertenece. Probablemente el punto de confusión que se da con este año se basa en el cambio de numeración, de los miles a los dos miles, o tal vez por la existencia de tantos ceros en el año en cuestión. Esto no es novedad, cuando se acercaba el año 1000 surgieron diversos mitos y leyendas en los antiguos reinos cristianos, y es probable que para el año 3000 surjan otros tantos.

La razón es porque nunca existió el año cero. La cuenta que se utiliza para identificar los años es con números ordinales (esto es: primero, segundo, tercero...). Dicho en otras palabras, se cuentan como años completos, aunque tan solo sean sus primeros segundos. Así, el día que sucede al 31 de diciembre de 1 a.C. es el 1º de enero de 1 d.C. De la misma manera se cuentan los lustros, las decadas y los siglos con números ordinales; sin embargo, es común que los números ordinales muy grandes pierdan su estricta forma de pronunciarse y se lean como números cardinales. Esto es, es más facil para el año 359 d.C. decir "año trescientos cincuenta" que "tricentésimo quincuagésimo noveno", o para el año 1996 es mas facil decir "mil novecientos noventa y seis", que decir "milésimo nonacentésimo nonagésimo sexto".

Lo mismo ocurría con las divisiones de los días y las horas. Por ejemplo. la 01:30 horas es en realidad una hora entera y media hora más: estás realmente en la segunda hora del día (que por supuesto aún no se completa). Pero el dinamismo de la era moderna en cuanto al tiempo ha hecho más común hablar de la hora "cero" ó 00:00 horas, porque ya no nos regimos por horas al día, sino por minutos, incluso segundos.

Mientras se cumplen estos cuatro años, propongámonos terminar el presente siglo, en el que todavía hay mucho por hacer, y donde los universitarios tenemos una gran responsabilidad, ya que seremos “los profesionistas del tercer milenio”.

Condena de muerte

(Texto original del 11 de julio de 1996)

Entre el acordeón, las cajas de dulces y baratijas de “a peso” que no se vendieron en los carros del metro, una humilde familia mexicana camina a su hogar después de un pesado día de trabajo. Las ganancias del día ya se esfumaron en la cena de sobrevivencia y lo único que todos desean es dormir. Los niños haciendo gala de su imaginación, como es natural, avanzan pasos adelante de sus padres jugando, y los padres van sin mencionar palabra, pensativos de la rutina del próximo día.

La caminata a casa es interrumpida de repente por un hombre de mal aspecto. Los padres, a pesar de estar acostumbrados de ver mal vivientes en el rumbo de donde viven, los asusta este hombre.
--Este teporocho se ve sospechoso-- piensa la mujer, y antes de terminar de pensarlo éste, navaja en mano, les exige sus pertenencias.
--No traemos nada-- contesta el padre con voz cortada y nerviosa.
--Pinche buey, caite o báscula-- amenazando con la navaja.

Ofreciéndole las pocas pertenencias que cargaban imploran por su seguridad y la de los niños que regresan con sus padres, quienes en su inocencia se preguntan con quién se entretienen papá y mamá. Tras convencerse de que no traen dinero la rabia invade al agresor y vocifera
--Pinches jodidos de mierda-- jalando a la mujer hasta tirarla al suelo, desgarrándole el vestido
--Vas a ver lo que le hago a tu vieja--.

Todo se convierte en un coro de gritos, los niños asustados y llorando por su madre, la madre mal diciendo a su agresor y el hombre armándose de valor para defender a los suyos.
--Detente maldito mariguano-- alcanza a gemir el papá y se escucha la nota más alta, el grito desgarrador que deja todo en silencio.
--Esto te pasa por jodido-- dice entre dientes el ahora juez y verdugo de la familia, mientras se aleja guardando el arma--.

Y el infierno a penas comienza: la camisa del padre se tiñe de rojo con su propia sangre mientras ve a los suyos con las caras de terror que sabe que lo ven como se le va el último suspiro...

Después de una eternidad llega la policía a ver lo que ya pasó, mientras la madre y los niños lloran por el ser que les han arrebatado.
--Señor autoridad, agárrenlo y mátenlo-- grita la ahora viuda --maten a ese desgraciado, mátenlo.
--Pero jefecita , como lo vamos a matar si no existe en México la pena de muerte-- alcanza a decir uno de los policías a la desconsolada, tratando de apartarla del cadáver.
--¿Cómo demonios que no existe? Y lo que acaban de hacer con mi marido, ¿Qué es? Acaso no nos condenó por pobres--.

Brindo por que en México no se aplica la condena de muerte, ni a los traidores a la Patria.

Pero sobre todo, brindo por todos los inocentes condenados a muerte por la simple falta de defender lo que es suyo, su patrimonio, sus creencias, su integridad, sus ideales, sus sueños; frente al juez y verdugo que se les puso enfrente.

Salud.

La quiebra de Ruta Cien

(Texto original del 4 de julio de 1995)

En 1995 el Departamento del Distrito Federal declaro en quiebra la compañia de transporte urbano “R-100”, empresa estatal creada en 1981 con la estatización de la industria del transporte urbano de la Ciudad de México.

La notable deficiencia de la compañía --que en vez de mejorar su servicio empeoraba-- produjo que la paraestatal capitulara contra sus rivales: “los peseros”, que en diez años crecieron increiblemente. Y la gran pregunta o gran punto a tratar es: el proceder del gobierno.

¿Por qué correr a los conductores?
Los conductores de la hoy extinta Ruta Cien no son choferes desde 1981, al contrario, eran conducores de las antiguas lineas particulares independientes que fueron absorvidas por la, en ese entonces, non, plus, ultra invensión del gobierno: la superR-100.

¿Por qué dejar sin empleo a tantas personas, cuando sus plazas de trabajo tienen que continuar?
Conociendo al gobierno en sus medidas tomadas con Petroleos Mexicanos (Pemex), era lógico pensar que se haría una reestructuración en R-100, por lo que conservarían sus puestos los conductores y el grueso de la burocracia que, como es costumbre, superaba al número de conductores (así como en otras instituciones estatales como el Instituto Mexicano del Seguro Social, que es superior la burocracia administrativa que la planta de doctores y enfermeras).

La reestructuración hubiera tapado “el ojo al macho” y se diría que ahora si funcionaría. Pero no, ¡Se quebro!

¿Por qué quiebra un a compañía?
Simplemente porque no tiene ganancias, sino perdidas. Y...

¿Cómo puede tener ganancias una paraestatal que tiene un subsidio mucho mayor al 50%? Es más, ¿Cómo puede tener perdidas una empresa que tiene subsidio?
El subsidio se le da a una empresa porque no puede valerse por si misma. Si hay números rojos, se evita aumentando el subsidio y se empatan los ingresos contra los egresos.

Pues no: se declaro la quiebra de R-100, en vez de reestructurarla. Por la quiebra, se liquidan a todos los trabajadores en vez de instalarlos en la nueva empresa a crear. Todo este proceder de las autoridades hacen pensar que el asunto tiene cola que le pisen.

El Departamento del Distrito Federal anunció que se haría una nueva empresa de transporte público que:
  • Será una empresa estatal para seguir trabajando para las clases mas desfavorables.
  • Mantendrá las tarifas a precios populares --respuesta importante por la crisis económica ocurrida un poco antes de la quiebra de R-100 y al reciente aumento del transporte particular (microbuses) de 55 centavos a un peso la terifa minima (81.82% de aumento)--.
  • Disminuir la burocracia administrativa de la nueva empresa --respuesta de cajón--
  • Tomar preferencia en la contratación de ex-trabajadores de la que fue la R-100 --tomar preferencia, en vez de recontratar a los conductores y demas miembros de la empresa quebrada--.

Estas entre otras fueron las medidas tomadas por el gobierno del Distrito Federal.

Y mientras se hace la nueva compañía ¿Qué?
Se crea el Servicio Temporal de Transporte Público que en su primera fase contrata temporalmente a compañías del gremio del transporte de pasajeros, para que cubran las principales rutas de la ciudad. Al mismo tiempo se anuncia la contratación para el personal provisional que por pocos meses trabajaran de planta en el Servicio Temporal de Transporte Público --donde los ex-trabajadores de la R-100 serán tomados como preferentes--. Despues simplemente fueron substituidos los camiones de las compañías de transporte de pasajeros por los camiones del Servicio Temporal de Trasnsporte Público --que son los de la ya desaparecida R-100--. Todo en forma gradual.

¿Y el caos por el transporte?
Para fortuna de los capitalinos todo esto sucedio en la semana grande, la semana santa. Con la situación económica reinante la ciudad de México no se vació como en otros años y hubo gran flujo de personas, pero la situación real del transporte público dejaba muy irrelevante la falta de la compañía R-100. La columna vertebral del transporte es el metro, las demas opciones de transporte son los afluentes al primero. Estos son: microbuses (peseros), trolebuses, tren ligero y R-100, donde R-100 compite por el ultimo lugar.

¡Si no hay camiones usamos los micros!
El sistema provicional fue gratuito en su primera fase. Se pagaba medio peso en el pesero y ahora un peso. Por otro lado, los chimecos no cobraban, así que los usuarios opotaron por transportarse en el chimeco.[2] Como fuera para la ciudadania era algo temporal y pasaría poco a poco, el remedio duele pero hay que curar la enfermedad y ademas estaban las otras opciones de transporte.

Se anuncio que el jueves y el viernes santos se aceptarían las solicitudes de trabajo para el Servicio Provicional de Transporte Público que comenzaría a operar,con las unidades de la quebrada R-100, a partir del lunes proximo y que en ese fin de semana se daría un curso preparativo a los nuevos conductores. Por otro lado, la mayor parte de los movimientos administrativos quedaria a cargo de la administradora para la quiebra: Banobras. Los ya ex-trabajadores de la R-100 tendrian que meter su solicitud el dia jueves santo para “poder” tener prioridad en la selección.

Las autoridades --o las personas que optaron por la quiebra-- pensaron que los ex-conductores y ex-trabajadores en general, meterian su solicitud y todos contentos.

Los ex-trabajadores no sabian que pasaba, es más, ¿Por qué ex? Tenian que organizarse y mientras se manifestaban en mítines perdieron la opotunidad de meter las solicitudes de trabajo e incluso cobrar sus respecitvas liquidaciones.

¿Y el sindicato?
El sindicato de la R-100, que se había crado junto con la propia empresa bajo la denominación "Sindicato Unico de Transporte del Autotransporte Urbano R-100 (SUTAUR-100)", como buen sindicato para las manifestaciones, empezo a defenderse y el gobierno de la ciudad procedió a encarcelar a líderes sindicales. ¡Definitivamente pasa o pasó algo turbio!

Mal manejo de fondos, bla, bla, bla y las mil especulaciones. Los ex-trabajadores de R-100 exigen su trabajo y hacen marchas, las mayores en la capital en ocaciones hasta cinco al mismo tiempo y muy concurridas. Ahora si el caos vial. Una cosa es no tener camiones urbanos y tener metro, peseros y demas y otra marchas que cortan la vialidad en la ciudad.

Las marchas son integradas por: el SUTAUR; grandes grupos de universitarios de la UNAM, IPN, UAM; otros grupos estudiantiles como CCH´s, vocacionales; ademas de grupos independientes; y el Movimiento Proletario Independiente (MPI). Todos los grupos aclaman justicia y el SUTAUR reclama su trabajo.

Por solidaridad, por no saber lo que pasó, o por yo que sé, el SUTAUR se mantiene vigente en su lucha y muy pocos ex-trabajadores optan por buscar trabajo en la nueva empresa a crearse.

Se inicia el pleito legal y lo primero es: ¿Por qué quiebra? ¿Cual es el fin?
Por como se sucitaron las cosas, la quiebra fue más que un pretexto para desaserce sel SUTAUR-100. La culpa de la quiebra de la R-100 no cayo ni en los trabajadores ni en los dirigentes (puestos por el gobierno) sino fue por el SUTAUR. Todo contra el sindicato. Ellos tienen la culpa --dice el gobierno-- porque tenian contrato colectivo favorable, porque trabajan en base a tantos trabajadores por camion y funcionaban solo casí la mitad de los camiones que se declaraban, porque las prestaciones, porque los dirigentes, porque...¡Todo!

Seguramente la caja de Pandora que se acaba de abrir, poco a poco mostrará las respuestas que surgen con tal quiebra, junto con alguno o muchos monstruos.

[2]La expresión “chimeco” se aplica a los camiones de transporte público que circulan en Nezahualcoyotl. Dentro de las compañías que opreraron en la primera fase del sistema provisional estaban las distintas compañías de transporte público de las principales ciudades aledañas al D.F. incluyendo los municipios del estado de México como Nezahaulcoyotl, Neucalpan, Tlalnepantla, etc.

martes, 2 de octubre de 2007

In memoriam

Cada día que pasa entendemos más a nuestros viejos.

A pesar de que hace tiempo que no están con nosotros y sólamente comprendemos esos recuerdos, que hoy vemos vivos en la sangre de los nuestros.

Tiempo hace que no nos vemos. Pero el sentimiento y el amor no se borra, se fortalece, se profundiza.

Doña Pepa, en tu memoria... a veintitres años que el corazón no te borra.
Y a menos años de comprender tus noventa y dos de vida.

Tu nieto.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Nuevamente la partidocracia se impone

Los intereses de la nación nuevamente son moneda de cambio.

La llamada reforma del Estado, a la cual los legisladores se han empeñado en cubrirla con un manto patriótico trascendental, como si de ella dependiera la misma existencia nacional, en la última semana ha mostrado su verdadero rostro: es una reforma para que todo siga igual.

¡Y tan solo tenemos a la vista dos temas! el electoral y el hacendario. Suficientes para demostrar el verdadero trasfondo de la política nacional y los intereses de los partidos políticos.

La verdadera línea de acción, en vez de ser el bien nacional, es el oportunismo para que tal o cual medida se refleje en las urnas a favor de los partidos políticos.


Sobre la reforma hacendaria

El Partido Acción Nacional (PAN) aprendió de su primer sexenio en el poder: no basta con tener la presidencia y una incipiente mayoría en el Congreso. Se debe de tener un compromiso de gobierno y de ejercer debidamente la política para negociar con las demás fuerzas políticas del país. La responsabilidad de gobernar bien es altísima y las decisiones deben de beneficiar incluso a la oposición, fundamentándose en el interés nacional. En buena medida casi pierden la presidencia precisamente por hacer lo contrario durante la tragicómica administración de Vicente Fox, ya que el único cambio que logró fue debilitar al Estado mexicano y a sus instituciones más importantes, entre ellas a la presidencia misma.

El nuevo presidente Felipe Calderón lo sabe, y gracias a ese discernimiento evitó la catástrofe del PAN durante las elecciones de 2006. Aunque no salieron bien librados del todo, ya que los resultados tan cerrados y el conflicto postelectoral crearon tal polémica que la oposición ha calificado al proceso hasta el cansancio como fraudulento. Calderón ha tenido como prioridad legitimarse en el cargo y como sabe que la responsabilidad que recae en él es mayor que la que tendría si hubiese tenido una victoria holgada sobre su adversario, se ha cuidado de incorporar en sus medidas de gobierno muchas banderas que enarbolaron los opositores y, por ende, es más cuidadoso en sus decisiones. Como resultado, por mantener el poder, sus acciones están más cerca del bienestar nacional, por lo menos en comparación de la administración pasada.

Con base en lo anterior, su administración propone una reforma hacendaria (que al parecer es más una complejización del sistema tributario) mediante la cual propone nuevas medidas para evitar la evasión fiscal, nuevas cargas impositivas y en general vías para poder tener más ingresos. Pero esos ingresos no servirán para bajar la presión de los gastos del gobierno federal. Más bien servirán para financiar nuevos programas sociales que permitan al PAN mantenerse en el poder en el sexenio de 2012-2018. Aunque una parte será para cubrir algo de la disminución de recursos que inyecta Petróleos Mexicanos (Pemex) cada vez más a la baja.

Esta necesidad de gastar en nuevos programas sociales es como resultado de las medidas paternalistas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), acaudillado por el excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador (quien se atrevió a intitularse como presidente legítimo al desconocer los resultados de la elección de 2006). Las medidas ampliamente promovidas por López Obrador y apoyadas por el PRD, calificadas por algunos como populistas, son aún más ambiciosas que las que el PAN ha adoptado. De hecho, quien está a la vanguardia en estos temas es el PRD y el PAN sólo busca quitarle las banderas a su contrincante siendo tan papista como el Papa, aún en contra de su voluntad.

El tercer partido político grande, el Revolucionario Institucional (PRI), aún sin brújula (perdida desde el año 2000, cuando dejó de tener el poder Ejecutivo), muy debilitado, sostenido de las fortalezas/debilidades de su pasado, regionalizado en los estados que aún gobierna a su usanza y con la esperanza/ambición de volver a sus fueros, se limita a navegar con vela neutral entre la tormenta que desatan el PAN vs. PRD, recogiendo/recuperando los votos que estos pierden. Así las cosas, respetan las instituciones que ellos crearon o fortalecieron, avalan el paternalismo que en su historia fue dirigido por el corporativismo y deciden las acciones legislativas según la popularidad de la medida, por su pasado en el poder o por intereses del interior de la República donde aún son gobierno para proteger sus intereses partidarios. Por lo tanto, hay cosas que si y cosas que no apoyan de la reforma hacendaria del PAN.

Al final, el tema de la hacienda nacional sigue sin una discusión seria. Los ingresos son menores a los gastos, alcanzándose la suficiencia presupuestaria gracias a la coyuntural entrada de las ventas del petróleo (que como ya se dijo va a la baja y que en un futuro no muy lejano será a la inversa y terminaremos comprándolo). El gasto no logra ser eficiente y se pierden muchos recursos en la burocracia mexicana (aunque el gobierno de Calderón prometió que los recursos se asignarían según los resultados que entregaran los programas y no como ahora que no se califican). La recaudación fiscal sigue constreñida a los causantes cautivos y no se remedia la evasión que es de un porcentaje alarmante, aún bajo los estándares de Latinoamérica. La economía informal en vez de reducirse crece, fenómeno intrínsecamente vinculado con la mala recaudación fiscal y apoyada por los partidos políticos en forma velada para la simple obtención de votos. Finalmente, la complejidad administrativa afectan directamente el ánimo de invertir o producir en el país, tanto para individuos, pequeños emprendedores, Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) e incluso grandes multinacionales; este es otro elemento que apoya el desarrollo de la economía informal.

En la administración de Fox se presentó dentro de la reforma fiscal la intensión de impulsar los impuestos al consumo (como el Impuesto al Valor Agregado [IVA]) sobre los impuestos al ingreso (como el Impuesto Sobre la Renta [ISR] o el Impuesto al Activo), tendencia que se tiene a nivel mundial porque simplifica la recaudación y amplia la base de contribución. La reforma fracasó concretamente porque el gravar libros, medicinas y alimentos con alguna tasa del IVA es una medida definitivamente antipopulista. La oposición patermalista, al oponerse a estas medidas, obtuvo un beneficio electoral a costa de congelar indefinidamente la reforma fiscal. La administración de Calderón decidió buscar medidas más populares en la reforma hacendaria e invirtió la intención mundial y foxista: ahora los impuestos al ingreso están sobre los impuestos al consumo, lo que hace más rígido la recaudación en los causantes cautivos, dificulta la ampliación de la base de contribución y dificulta en general la recaudación al complicar aún más la complejidad administrativa.

La reforma hacendaria se piensa que es necesaria porque desde el final del gobierno de Zedillo se nos dice que si no se hace el gobierno caerá en quiebra. Pero tiene en contra las nuevas cargas fiscales de una tasa fija para quien declara de repente en ceros sus ganancias. Esta medida, si bien dicen, afectará principalmente a los grandes causantes, estos aceptarán la medida a cambio de algún otro favor, como puede ser unos aumentos pírricos al salario mínimo, entre otros que afectan a toda la base laboral nacional. Otra medida de la reforma sería el sobre-impuesto a la gasolina, que además de disparar una inflación, elevaría el costo de los combustibles que de por sí son absurdamente altísimos para ser México un país productor de petróleo.

En consecuencia la reforma hacendaria se convierte en una moneda de cambio del PAN que será aceptada por los demás partidos políticos a cambió de algo más.


Sobre la reforma electoral

Precisamente de entre quienes el gobierno es rehén, los partidos políticos, las reglas para alcanzar el poder son aún insuficientes para su voracidad. La falta de democracia al interior de los partidos, tanto en los militantes como en las estructuras mismas de éstas instituciones es tan grande, que los mismos conflictos que se ven en las elecciones federales y estatales se reproducen en pequeño en los cargos de dirección de los partidos a nivel municipal y distrital. El lenguaje de los traspiés electorales y sus formas antidemocráticas es tan amplio en el país que incluso cuanta con su propia jerga especializada.

Entonces, las medidas que actualmente se agrupan en torno a una reforma electoral recaen más en un impedir los descarados abusos que en elevar la democracia del país. Estos abusos, al no estar prohibidos explícitamente por la ley son llevados a cabo aunque a toda luz sean poco éticos y nada morales.

Sin duda alguna, entre la elección federal del año 2000 y la del 2006 se aprendió la lección de que no es lo mismo democracia que alternancia y que la democracia mexicana pasó de su elección más gloriosa a la más vituperada. Indudablemente, los sucesos de 2006 mostraron como nunca antes las deficiencias del proceso electoral federal mexicano, que se conocían de tiempo atras: campañas muy largas; precampañas que extienden aún más el proceso electoral; derroche exageradísimo de recursos de campaña; interferencia de organismos ajenos al proceso (esto es, distintos de los partidos políticos y de las autoridades electorales); descalificaciones e intimidaciones de los candidatos de manera impune; carencia de procedimientos ante un reducidísimo margen entre los punteros de una elección (o la falta de contemplar una segunda vuelta electoral, por lo menos en la campaña presidencial); entre muchas otras.

Pero sobre todo lo anterior, no cabe la menor duda de que la mayor deficiencia es que en la democracia mexicana, mucho más allá del proceso electoral, es la incapacidad de admitir la derrota en las urnas, no digamos que se acepta civilizadamente, aunque fuera bajo protesta. Incapacidad que arrastra a las instituciones electorales a un descrédito (merecido o no) por cumplir con sus atribuciones legales.

Y es allí donde la reforma electoral se convierte en la moneda de cambio para el PRD. Además de los muchos remiendos que se pretenden legislar para endurecer los procedimientos electorales que benefician comúnmente a la oposición en vez de al partido en el poder, los cuales en esta reforma son, por ejemplo, reducir los tiempos y gastos electorales, implementar el recuento de voto por voto, etcétera; el punto neurálgico sería avalar el cambio anticipado de los consejeros del IFE, incluido el consejero presidente, a fin de expulsar del órgano electoral a quien, para ellos, participó abiertamente en el fraude en contra de su caudillo López Obrador en el proceso presidencial de 2006.

La dichosa reforma electoral se muestra así tal cual es: la adecuación (o remodelación) de las instituciones nacionales, a modo de los intereses de los partidos políticos, que en muy poco, o quizá en nada, ven por el interés nacional que sería fomentar la democracia. La moneda de la reforma hacendaria del PAN a cambio de la moneda de la reforma electoral del PRD está discutiéndose en tribuna, y será con el aval del PRI y los demás partidos pequeños como testigos de honor. Con el mayor cinismo el coordinador de la fracción parlamentaria del PRI en el Senado, Emilio Gambóa, afirmó a la prensa que si no va la reforma electoral, no va la de hacienda y que si no va la reforma de hacienda, no va la electoral: moneda vs. moneda.



Con el resultado que venga, sea cual sea, será definitivamente a favor de los partidos políticos. Los mexicanos seremos afortunados si por alguna extraña coincidencia algo de lo que dispongan, de rebote, sea benéfico para la nación. De la misma forma, seremos desafortunados si por la triste realidad, que es más común, mucho de lo que legislen sea contrario al bienestar de México.